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lunes

INTELIGENCIA SOCIAL E INNOVACIÓN COLECTIVA

Daniel Goleman dice que la reacción por defecto del ser humano es ayudar, pero que vivimos absortos en una mirada egoísta hacia nuestro interior que nos prohibe ver más allá de nosotros mismos. A pesar de vivir en un mundo cada vez más conectado, parecería que nuestra humanidad vive cada día en una desconexión mayor respecto de los otros, vivimos inmersos en una caparazón unipersonal.


La neurociencia es una rama bastante nueva del estudio del cerebro.

En su libro, Inteligencia Social, Goleman plantea el cerebro social, el sistema de circuitos nerviosos que instrumentan nuestras interacciones y habla de la “neurociencia social”, la ciencia que lo estudia.

Nuestro cerebro social representa el único sistema biológico en nuestro cuerpo que continuamente nos sintoniza con las personas con las que estamos y que a su vez se deja influir por el estado interno de esas personas. Todos nuestros otros sistemas biológicos regulan su actividad con receptores que son sintonizados con señales que surgen desde dentro del cuerpo.

Somos una máquina de conexión. Cuando interactuamos en pares o grupos, nos interconectamos, nos influenciamos mutuamente. Las interacciones sociales desempeñan un papel enorme en el remodelado de nuestro cerebro, por medio de algo que hoy se conoce como “neuroplasticidad“, que implica que repetidas experiencias, esculpen en forma, tamaño y cantidad las conexiones sinápticas. Somos en alguna medida, la reprogramación que nos imponen nuestras relaciones y experiencias.

Hace un tiempo había escrito este post sobre la relación entre el Talento y las Neurociencias y lo vuelvo a abordar aquí desde otro ángulo, porque, ignorar como funciona nuestro cerebro trae muchas consecuencias, alguna concientes y otras no, pero de cualquier modo, estar atento a las trampas que surgen de las interacciones entre las personas nos puede servir para realizar una mejor gestión o interceder en favor de un mejor resultado cuando detectamos algunos de nuestros “comportamientos sociales”.

La Paradoja de Albilene es un clásico. Todos nos hemos visto envueltos en situaciones de este tipo. El fenómeno que explica esta paradoja es que por paradójico que parezca muchas veces cuando actuamos en grupo, tomamos decisiones totalmente contrarias a nuestros deseos. La especie humana suele sentirse desanimada para actuar en contra de la tendencia del resto del grupo. Cada uno de los miembros del grupo accedió a hacer algo que no quería hacer porque creyó que los otros querían hacerlo. La consecuencia fue que nadie quedó contento.

Llevemos esto al plano de la organización y pongámoslo en términos de la capacidad de innovación de los equipos de trabajo.

Generar espacios para la divergencia es vital en el proceso de innovación. Si un equipo vive en la paradoja de Albilene hay pocas oportunidades de que emergan.



http://coop57.blogspot.com/2010/02/inteligencia-social-e-innovacion.html

miércoles

Hormona del "amor" podría ayudar en síntomas de autismo

Una hormona que se cree que estrecha los lazos entre las madres y sus bebés podría fomentar conductas sociales en algunos adultos con autismo, dijeron investigadores franceses.
El equipo halló que los pacientes que inhalaban la hormona oxitocina prestaban más atención a las expresiones cuando miraban imágenes de caras y eran más propensos a entender gestos sociales en un juego de simulación, dijeron los expertos en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
Angela Sirigu, del Centro de Neurociencia Cognitiva en Lyon y líder del estudio, dijo que la hormona tiene un potencial terapéutico en los adultos y también en los niños con autismo.
"Por ejemplo, si la oxitocina es administrada temprano, cuando se hace el diagnóstico, podríamos quizás modificar la incapacidad de los pacientes autistas a desarrollarse en sociedad", explicó Sirigu en un email.
La especialista dijo que el estudio se centraba en la hormona porque se sabe que cumple la función de establecer lazos entre las madres lactantes y sus hijos y debido a que investigaciones previas demostraron que algunos niños con autismo tienen bajos niveles de oxitocina.
Las personas con el síndrome Asperger y otros desórdenes del espectro autista a menudo tienen problemas en la interacción social.
Sirigu dijo que la oxitocina podría ayudar a los pacientes autistas que tienen funciones intelectuales normales y capacidades lingüísticas relativamente buenas porque mejora el contacto visual.
"El contacto visual puede ser considerado el primer paso de la interacción social", dijo Sirigu. Pero las personas con autismo a menudo evitan mirar a los otros a los ojos.

"En nuestro estudio demostramos que la oxitocina mejora el contacto visual porque los pacientes pasaron más tiempo mirando a los ojos", explicó.
La hormona, señaló, también eleva la capacidad de los pacientes autistas de entender las respuestas de otras personas, lo que puede ayudarlos a aprender las reacciones apropiada a la conducta de los otros.
En el estudio, el equipo de Sirigu administró oxitocina a 13 personas con desórdenes del espectro autista de alto funcionamiento antes de participar en dos experimentos.
Los pacientes, 11 hombres y dos mujeres, no tomaron medicación dos semanas antes del estudio, que también incluyó un grupo de control con la misma cantidad de hombres y mujeres sanos.
Los investigadores observaron las respuestas de los participantes durante un juego en el que debían arrojarse una pelota virtual para medir sus cambios actitudinales.
En otro experimento, el equipo de Sirigu analizó cómo los pacientes respondían a las expresiones faciales cuando les mostraban imágenes con caras humanas.



http://fundacionintegrar.blogspot.com/2010/02/hormona-del-amor-podria-ayudar-en.html

Sarah-Jayne Blakemore

'El futuro en tu cerebro'
Una discusión con el profesor Steven Rose y la Dra. Sarah Jayne Blakemore URF sobre las oportunidades y las incertidumbres planteadas por los avances en las neurociencias.
La neurociencia es el estudio del cerebro humano y el sistema nervioso en la salud y la enfermedad, que reúne a varias disciplinas y tecnologías. Es una de las áreas de más rápido crecimiento de las biociencias, la investigación de la estructura más compleja en el universo conocido.
Especialmente para este evento Steven Rose, profesor emérito de la Universidad Abierta, ha publicado un documento de actualización: Perspectivas y peligros de las ciencias del cerebro Nuevo: de veinte años plazo. Se discutirá varias áreas donde la aplicación de la neurociencia elevará complejos problemas éticos, legales y sociales en los próximos años, incluyendo: un mayor uso de la evidencia neurocientífica en los procedimientos judiciales, el uso creciente de técnicas de imagen cerebral con fines de diagnóstico y pronóstico, y para la vigilancia ; mayor uso de "predictivo" de pruebas genéticas de los trastornos neurológicos y psiquiátricos, y las nuevas tecnologías militares habilitado por la neurociencia.
El mayor conocimiento de cómo aprende el cerebro también tendrá un impacto profundo en la educación. Comprensión de los mecanismos cerebrales que subyacen en el aprendizaje y la memoria, y los efectos de la genética, el medio ambiente, la emoción y la edad en el aprendizaje podría transformar las estrategias educativas y ayudar a optimizar el aprendizaje de las personas de todas las edades y necesidades. Sarah-Jayne Blakemore, la Royal Society University Research Fellow y Reader en Neurociencia Cognitiva de la UCL, se describen algunas de las implicaciones de la neurociencia a la educación. Sus ejemplos se centrará en el desarrollo del cerebro humano y su plasticidad, es decir, su capacidad para adaptarse continuamente a las circunstancias cambiantes.
Esperamos que pueda unirse a nosotros para este debate oportuno e importante. Si usted desea asistir a este evento gratuito, por favor, emailscience.policy @ royalsociety.org con su nombre, cargo y lugar de trabajo, indicando claramente que caso de que usted le gustaría asistir. Por favor, transmita la presente invitación a los colegas que puedan estar interesadas.



http://humildadjacobo2011.blogspot.com/2010/02/sarah-jayne-blakemore.html

martes

El amor, poderosa droga adictiva...

Si bien es cierto que para explicar el amor, deben tomarse en cuenta factores culturales y sociales, la neurociencia ha logrado establecer el mecanismo de la "borrachera bioquímica" que causa el enamoramiento. Sin pretender dejar de lado a todas las otras ciencias que explican el amor como una emoción, la neurociencia ha indagado desde hace dos décadas en las correlaciones que existen entre los niveles de algunas sustancias químicas naturales, con sentimientos como el enamoramiento o el desamor.


La gente tiende a enamorarse de alguien que está a su alrededor, alguien próximo, pero especialmente nos enamoramos de personas que nos resultan desconocidas o misteriosas.



La antropóloga e investigadora norteamericana Helen Fisher, lleva más de 30 años estudiando la atracción interpersonal romántica. Hoy en día se le considera la experta más versada en el tema del amor, desde el punto de vista de la neurobiología. "Todo es química, cada vez que producimos un pensamiento, una motivación o una emoción siempre se trata de química", enfatiza Fisher, quien también es profesora de la Universidad de Rutgers (Estados Unidos).

Con base en sus investigaciones, Fihsher considera que el proceso de enamoramiento se detona de manera distinta en hombres y mujeres. De hecho, las técnicas más avanzadas de neuroimagen han permitido examinar a detalle los cerebros de ambos géneros para establecer las diferencias. "Hombres y mujeres son igualmente apasionados, pero los hombres presentan mayor actividad cerebral en una zona relacionada con los estímulos sexuales visuales. Eso determina que los hombres vean pornografía y las mujeres, en cambio, empleen su tiempo arreglándose para agradar" explica la científica.

En el proceso de enamoramiento, los varones emplean la vista para encontrar pareja, porque desde la parte más primitiva de su cerebro, reciben un llamado para detectar a la mujer que le provea de los hijos más sanos. Las mujeres, en cambio, muestran actividad en tres zonas cerebrales relacionadas con la memoria y la rememoración, no sólo con la capacidad de recordar. "Esto se explica porque durante muchos siglos, las mujeres no podían basarse en la observación constante, sino en la retención de información. Por eso las mujeres recuerdan las promesas de los hombres y esperan que se cumplan. Se trata de un mecanismo de adaptación que las mujeres han poseído durante 4 millones de años para conseguir al hombre adecuado", señala Fisher.


El coctel del amor


Paralelamente, se incrementa la producción de norepinefrina (noradrenalina), que nos hace posible recordar toda clase de detalles ante lo que nos resulta novedoso.

El primer encuentro ocurre y muchas veces de manera completamente inesperada. De entre todas las personas que están a nuestro alrededor, centramos nuestra mirada en una que nos llama particularmente la atención, y en ocasiones sin dejarnos influir por los estándares de belleza o por el estatus. "La gente tiende a enamorarse de alguien que está a su alrededor, alguien próximo, pero especialmente nos enamoramos de personas que nos resultan desconocidas o misteriosas", explica Helen Fisher.



Comenzamos a sentirnos entonces interesados por esa persona especial, pero sin darnos cuenta, en nuestro cerebro se desata una intensa actividad en una región muy específica llamada área ventral tegmental, que es donde se origina la dopamina, el estimulante natural que produce sensaciones de plenitud, euforia y hasta cambios de humor. De repente, esa persona se convierte en el centro de nuestro mundo, y es precisamente porque desde hace millones de años, la dopamina es un estimulante que nos permite focalizar nuestra atención en los estímulos novedosos.

Paralelamente, se incrementa la producción de norepinefrina (noradrenalina), que nos hace posible recordar toda clase de detalles ante lo que nos resulta novedoso. El cerebro libera también otra sustancia en estado de enamoramiento: la feniletilamina. Esta última actúa sobre el sistema límbico y provoca las sensaciones y sentimientos comunes en el enamoramiento. La feniletilamina se puede encontrar en alimentos como el chocolate (¿será por eso que se regalan chocolates en señal de amor?), pero también es cierto que con leves modificaciones químicas, esta sustancia puede transformarse en anfetaminas o antidepresivos.

Por si fuera poco, durante el estado de enamoramiento los niveles de serotonina disminuyen, favoreciendo el pensamiento obsesivo. Esta sofisticada combinación de sustancias naturales está directamente relacionada con el llamado "Sistema de Recompensa del Cerebro", el cual impulsa a los humanos desde tiempos ancestrales a encontrar objetivos y tratar de conseguirlos.

En este caso, el enamorado focaliza toda su atención en la recompensa más grande de su vida: una pareja que transmita su ADN para toda la vida. Si este complejo mecanismo llega a desencadenarse, es muy poco probable que seamos capaces de contrarrestarlo.

De la misma manera que ocurre con todas las drogas, los enervantes del amor hacen que la adición se incremente hasta tornarse prácticamente incontrolable. Este dopaje nos puede conducir frecuentemente a la obsesión, compulsión, distorsión de la realidad, dependencia emocional, dependencia física y cambios de personalidad, que al final nos llevarían a pronuncia aquella peligrosa frase de "no puedo vivir sin ti".





El amor no correspondido


La radical disminución de las sustancias provocará una depresión, pero debemos asumirlo como un mecanismo catártico mediante el cual nuestro cuerpo nos da la oportunidad de comenzar desde cero


Por cierto... todas las adicciones importantes están asociadas con niveles altos de dopamina.


Estudios del cerebro han corroborado que las regiones del cerebro que se activan al consumir cocaína, opiáceos y otras drogas, son las mismas que se activan en el cerebro enamorado. Sin embargo, el amor es una poderosa droga adictiva que provoca una feliz dependencia si eres correspondido, o una ansiedad triste, dolorosa y destructiva cuando te toca ser rechazado.

En este último caso, existe siempre un intento final y desesperado por conseguir ese amor imposible, ya que la dopamina es la sustancia asociada con la motivación y la modificación de nuestras conductas para alcanzar un objetivo en concreto, por difícil que este sea. Entonces surge un efecto conocido como "Romeo y Julieta", y ocurre cuando la dopamina aumenta a medida que percibimos mayor adversidad para obtener el amor de la persona que nos rechaza.

Es por esa razón que los "enfermos de amor" reciben la misma clase de tratamiento que los adictos a otras drogas, y se les recomienda simplemente "cortar de tajo". Es decir, evitar los lugares que se solían frecuentar, las canciones que se escuchaban en ese periodo y en general, evitar todo aquello que nos haga desear estar con ese amante egoísta.

Siempre se ha dicho que "del odio al amor hay un paso" y cuando menos químicamente, esto es bastante cierto. Las mismas sustancias que detonan el amor desencadenan el odio. Es sólo un juego de combinaciones químicas donde los límites son muy frágiles. Ese amor que hasta hace pocos días provocaba enorme euforia, se transforma en desprecio y resentimiento, como parte de una reacción neuroquímica de defensa.

Sin embargo, el cuerpo humano está también preparado para enfrentar el desamor, ya que no puede permitirse un desgaste energético tan alto. Así que al final, el amante rechazado se rendirá. Seguramente, la radical disminución de las sustancias provocará una depresión, pero debemos asumirlo como un mecanismo catártico benéfico, mediante el cual nuestro cuerpo nos da la oportunidad de comenzar otra vez, desde cero. (Incluye información del programa "Redes" de Eduardo Punset)

http://cafeypetroleoconarturo.blogspot.com/2010/02/el-amor-poderosa-droga-adictiva.html

domingo

Explicando al amor

ESTUDIOSOS BUSCAN REVELAR EL MISTERIO


Estudios, estudios y más estudios. El amor es uno de los temas más revisados por los científicos, obsesionados por descubrir cuál es la magia que envuelve este sentimiento que nos hace perder el control sin mayor remedio. Disciplinas como la neurociencia demuestran que cuando descubrimos a esa persona especial, en nuestro cerebro se desata una actividad muy intensa en el área ventral tegmental, donde se origina la dopamina, el estimulante natural que produce sensaciones de plenitud, euforia y cambios de humor.

Así, casi sin entender muy bien cómo, esa persona se vuelve nuestro centro. Y es que desde hace millones de años, la dopamina es un estimulante que nos permite focalizar nuestra atención en los estímulos novedosos.

Siguiendo con la ciencia, hace unos días se reveló un estudio de la Universidad de Nueva York sobre varios enamorados a los que se les sometió a una tomografía cerebral mientras veían la foto de su pareja. Se descubrió que el enamoramiento produce el mismo efecto en el organismo que una dosis de cocaína. Otra vez la dopamina es la culpable: cuando veían las fotos, el cerebro se saturaba de esta sustancia y con ella las sensaciones agradables, las mismas que originan una buena dosis de sexo, comer chocolates o al consumir drogas.

Hormonas. En tales situaciones, explican los expertos, en la sangre se producen más tarde las hormonas oxitocina y vasopresina, que estimulan la formación del contacto emocional entre los enamorados. La oxitocina aparece en los momentos de mirarse a los ojos durante un largo tiempo, al abrazarse o durante un acto sexual. La vasopresina, por su parte, forma vínculos emocionales.

Todo esto lleva a los científicos a que aconsejen a las parejas dedicarse juntos a cosas agradables, las que estimulan la producción de la dopamina. La cuestión es cómo se hace cuando pasa más tiempo y baja la pasión inicial. Claro, esa parte no la estudian, así qué fácil.

La Escuela del Amor. Como todos sabemos, el amor pasa por pruebas, barreras, baches y problemas serios que pueden hacerlo más fuerte o simplemente hacernos tirar todo al tacho. Para el sicoterapeuta Manuel Saravia, del Instituto Guestalt de Lima, es obligatorio que una pareja que se respete aprenda a buscar las maneras de sentirse bien juntos, más allá de los días y semanas iniciales de enamoramiento. Por ello es que hace cinco años dirige en esa institución la Escuela del Amor, por la que han pasado novios, enamorados, esposos y convivientes, muchos de ellos al borde de la separación. "Les enseñamos a fortalecer el vínculo, y para ello deben solucionar sus problemas de forma (conductas de cada uno) y de fondo (sentimientos negativos)".

Tal vez no sea tan fácil, pero se puede si le ponen realmente ganas, pues durante las seis sesiones se realizan dramatizaciones, se conversa, juegan, se abrazan, tratan temas como el sexo y el perdón y aprenden a discutir sin herirse (realmente es un reto). Claro, hay que poner una gran cuota de entusiasmo y decisión para salir adelante, pero lo importante es intentar todo antes de dar un paso al costado y romper el vínculo. Vale la pena apostar por estas "clases".

Finalmente, el amor sigue siendo un misterio por más estudios que se hagan. Si tiene pareja, Manuel Saravia resume así el secreto para continuar "amistad, compromiso y buen sexo". ¿Todo sea por la bendita dopamina? No, que todo sea por él o por ella y por los dos. Amén.



http://www.correoperu.com.pe/correo/nota.php?txtEdi_id=4&txtSecci_parent=89&txtSecci_id=97&txtNota_id=286122

Inventar el amor

SEAMOS realistas y asumamos que el sexo es pura química y que eso llamado amor, no existe. De natural portamos un instinto de unión reproductora que aflora a través de sugestivos artificios de flirteo, avivando aparatosas dosis de exhi­bi­cio­nismo y farol como mecanismos de seducción. Pero la naturaleza por sí misma no engendra amor, como no logra por sí sola que suene la 9ª de Beethoven. Entre otras cosas eso significa que al amor no se puede comprar en un bazar, ni entre las flores, joyas o bombones que regale o reciba. Significa también que si quiere amor genuino tendrá que inventarlo, como todo arte, porque el amor, al fin, para ser sólo puede ser eso, puro arte. Un desvarío galante del instinto reproductor. Una escenificación cortés del dramático equilibrio entre la innata pulsión a propagar esperma y el férreo aplomo femíneo de seleccionar la especie. Un modelo sublime, en suma, que como la belleza o la verdad, sirve de referente intelectivo para adaptarnos, o aún someter, de forma gentil a los designios biológicos de esto que llamamos vida. Hay quiénes lo reputamos como otra sagaz aportación del sufismo y el cortejo urdí a la civilización moderna. Sea así o no, hoy es un arte al alcance de todos y que cada cual lidia una o más veces, según el grado de habilidad que sea capaz de desplegar. No en vano decía Aristóteles que cada uno ama de acuerdo con lo que es. Pero no todo coqueteo es amor. Hay entre las categorías afectivas algún artista, sin duda, numerosos artesanos, cómo no, y mucho saltimbanqui de pacotilla. Todos, sin remedio, estigmatizados por raudales de feromonas y dopamina que garantizan el futuro humano. Doy por cierto que en los dos últimos grupos se arrullen, pero no que amen. Hoy, día de enamorados, sólo merecen atención los primeros, los artistas, los inventores del amor. Esos a quiénes el acoso de la neurociencia obliga, si aspiran a mantener algo de su sentido originario, a desligarse de su realidad bioquímica. A regenerarse en una experiencia sutil en la que, a través de la belleza alegre que lo distingue, puedan amar en una realidad transformada desde su libertad creativa, a imagen de lo divino, filtrando lo mejor de los Yo cultivados y eufóricos para fundirse en un Nosotros pletórico. Y así, epatados y resueltos, afrontar el reto de superar el aburrimiento somático procreador, en un romanceo que lejos de remedar el cortejo biológico, se desenvuelva como un arte conceptual. Un sentir abstracto, íntegro, anclado a la sonrisa y la caricia constante, con vocación de alzarse hasta la invención absoluta, original e inimitable, sólo por seguir siendo. Por la ontología de su grandeza ética y estética.




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…Y así, epatados y resueltos, afrontar el reto de superar el aburrimiento somático procreador, en un romanceo que lejos de remedar el cortejo biológico, se desenvuelva como un arte conceptual. Un sentir abstracto, íntegro, anclado a la sonrisa y la caricia constante…. Oh que bien, por algo fuiste capaz de escribir Somorra y Gomorra… y sigo insistiendo… Saludos y abrazos Jairo




http://www.elalmeria.es/article/opinion/630760/inventar/amor.html

El amor, una droga poderosa y altamente adictiva

Si bien es cierto que para explicar el amor, deben tomarse en cuenta factores culturales y sociales, la neurociencia ha logrado establecer el mecanismo de la "borrachera bioquímica" que causa el enamoramiento. Sin pretender dejar de lado a todas las otras ciencias que explican el amor como una emoción, la neurociencia ha indagado desde hace dos décadas en las correlaciones que existen entre los niveles de algunas sustancias químicas naturales, con sentimientos como el enamoramiento o el desamor.

La gente tiende a enamorarse de alguien que está a su alrededor, alguien próximo, pero especialmente nos enamoramos de personas que nos resultan desconocidas o misteriosas.La antropóloga e investigadora norteamericana Helen Fisher, lleva más de 30 años estudiando la atracción interpersonal romántica. Hoy en día se le considera la experta más versada en el tema del amor, desde el punto de vista de la neurobiología. "Todo es química, cada vez que producimos un pensamiento, una motivación o una emoción siempre se trata de química", enfatiza Fisher, quien también es profesora de la Universidad de Rutgers (Estados Unidos).

Con base en sus investigaciones, Fihsher considera que el proceso de enamoramiento se detona de manera distinta en hombres y mujeres. De hecho, las técnicas más avanzadas de neuroimagen han permitido examinar a detalle los cerebros de ambos géneros para establecer las diferencias. "Hombres y mujeres son igualmente apasionados, pero los hombres presentan mayor actividad cerebral en una zona relacionada con los estímulos sexuales visuales. Eso determina que los hombres vean pornografía y las mujeres, en cambio, empleen su tiempo arreglándose para agradar" explica la científica.

En el proceso de enamoramiento, los varones emplean la vista para encontrar pareja, porque desde la parte más primitiva de su cerebro, reciben un llamado para detectar a la mujer que le provea de los hijos más sanos. Las mujeres, en cambio, muestran actividad en tres zonas cerebrales relacionadas con la memoria y la rememoración, no sólo con la capacidad de recordar. "Esto se explica porque durante muchos siglos, las mujeres no podían basarse en la observación constante, sino en la retención de información. Por eso las mujeres recuerdan las promesas de los hombres y esperan que se cumplan. Se trata de un mecanismo de adaptación que las mujeres han poseído durante 4 millones de años para conseguir al hombre adecuado", señala Fisher.

El coctel del amor

Paralelamente, se incrementa la producción de norepinefrina (noradrenalina), que nos hace posible recordar toda clase de detalles ante lo que nos resulta novedoso.El primer encuentro ocurre y muchas veces de manera completamente inesperada. De entre todas las personas que están a nuestro alrededor, centramos nuestra mirada en una que nos llama particularmente la atención, y en ocasiones sin dejarnos influir por los estándares de belleza o por el estatus. "La gente tiende a enamorarse de alguien que está a su alrededor, alguien próximo, pero especialmente nos enamoramos de personas que nos resultan desconocidas o misteriosas", explica Helen Fisher.

Comenzamos a sentirnos entonces interesados por esa persona especial, pero sin darnos cuenta, en nuestro cerebro se desata una intensa actividad en una región muy específica llamada área ventral tegmental, que es donde se origina la dopamina, el estimulante natural que produce sensaciones de plenitud, euforia y hasta cambios de humor. De repente, esa persona se convierte en el centro de nuestro mundo, y es precisamente porque desde hace millones de años, la dopamina es un estimulante que nos permite focalizar nuestra atención en los estímulos novedosos.

Paralelamente, se incrementa la producción de norepinefrina (noradrenalina), que nos hace posible recordar toda clase de detalles ante lo que nos resulta novedoso. El cerebro libera también otra sustancia en estado de enamoramiento: la feniletilamina. Esta última actúa sobre el sistema límbico y provoca las sensaciones y sentimientos comunes en el enamoramiento. La feniletilamina se puede encontrar en alimentos como el chocolate (¿será por eso que se regalan chocolates en señal de amor?), pero también es cierto que con leves modificaciones químicas, esta sustancia puede transformarse en anfetaminas o antidepresivos.

Por si fuera poco, durante el estado de enamoramiento los niveles de serotonina disminuyen, favoreciendo el pensamiento obsesivo. Esta sofisticada combinación de sustancias naturales está directamente relacionada con el llamado "Sistema de Recompensa del Cerebro", el cual impulsa a los humanos desde tiempos ancestrales a encontrar objetivos y tratar de conseguirlos.

En este caso, el enamorado focaliza toda su atención en la recompensa más grande de su vida: una pareja que transmita su ADN para toda la vida. Si este complejo mecanismo llega a desencadenarse, es muy poco probable que seamos capaces de contrarrestarlo.

De la misma manera que ocurre con todas las drogas, los enervantes del amor hacen que la adición se incremente hasta tornarse prácticamente incontrolable. Este dopaje nos puede conducir frecuentemente a la obsesión, compulsión, distorsión de la realidad, dependencia emocional, dependencia física y cambios de personalidad, que al final nos llevarían a pronuncia aquella peligrosa frase de "no puedo vivir sin ti".

El amor no correspondido

La radical disminución de las sustancias provocará una depresión, pero debemos asumirlo como un mecanismo catártico mediante el cual nuestro cuerpo nos da la oportunidad de comenzar desde ceroPor cierto, todas las adicciones importantes están asociadas con niveles altos de dopamina. Estudios del cerebro han corroborado que las regiones del cerebro que se activan al consumir cocaína, opiáceos y otras drogas, son las mismas que se activan en el cerebro enamorado. Sin embargo, el amor es una poderosa droga adictiva que provoca una feliz dependencia si eres correspondido, o una ansiedad triste, dolorosa y destructiva cuando te toca ser rechazado.

En este último caso, existe siempre un intento final y desesperado por conseguir ese amor imposible, ya que la dopamina es la sustancia asociada con la motivación y la modificación de nuestras conductas para alcanzar un objetivo en concreto, por difícil que este sea. Entonces surge un efecto conocido como "Romeo y Julieta", y ocurre cuando la dopamina aumenta a medida que percibimos mayor adversidad para obtener el amor de la persona que nos rechaza.

Es por esa razón que los "enfermos de amor" reciben la misma clase de tratamiento que los adictos a otras drogas, y se les recomienda simplemente "cortar de tajo". Es decir, evitar los lugares que se solían frecuentar, las canciones que se escuchaban en ese periodo y en general, evitar todo aquello que nos haga desear estar con ese amante egoísta.

Siempre se ha dicho que "del odio al amor hay un paso" y cuando menos químicamente, esto es bastante cierto. Las mismas sustancias que detonan el amor desencadenan el odio. Es sólo un juego de combinaciones químicas donde los límites son muy frágiles. Ese amor que hasta hace pocos días provocaba enorme euforia, se transforma en desprecio y resentimiento, como parte de una reacción neuroquímica de defensa.

Sin embargo, el cuerpo humano está también preparado para enfrentar el desamor, ya que no puede permitirse un desgaste energético tan alto. Así que al final, el amante rechazado se rendirá. Seguramente, la radical disminución de las sustancias provocará una depresión, pero debemos asumirlo como un mecanismo catártico benéfico, mediante el cual nuestro cuerpo nos da la oportunidad de comenzar otra vez, desde cero. (Incluye información del programa "Redes" de Eduardo Punset)



http://www.e-consulta.com/magazine/index.php?option=com_content&task=view&id=632&Itemid=34

La mentira y la Neurociencia Aplicada

En una ponencia anterior (La verdad acerca de la mentira) hacemos hincapié en muchas de las funciones adaptivas que nos proporciona el uso de la mentira, incluyendo su empleo por muchas especies que decepcionan al predador potencial, fingiendo injuria y discapacidad.




El primer psiquiatra que prestaría atención clínica a esta materia — la acción de mentir por engaño — para tantos reprobable — fue el suizo Antón Delbrück (1862-1944) quien acuñó el término, caído en desuso, de la Pseudología Fantástica.




La definición aceptada de este término es la siguiente: ‘Un síndrome clínico caracterizado por la fabricación fantaseada, usualmente elaborada, consistiendo de una superestructura de algunas realidades; erigidas sobre una fundación de distorsiones engañosas. Esta condición se detecta principalmente en el grupo diagnostico del psicopático y en otras categorías con tendencias a la impulsividad.




‘Parece ser que se origina en un esfuerzo de producir un incremento del ego. La fantasía en sí, se cree sólo temporalmente y muy pronto se abandona cuando el paciente se confronta con evidencia contraria. La Pseudología Fantástica debe de ser diferenciada de la confabulación’ (Adaptado de: Psychiatric Dictionary por R. Campbell).




Aunque no existe mucha evidencia para comprobarlo, se ha descrito que el mentiroso patológico posee un sustrato básico anatómico cerebral.




Veamos, por qué he aquí donde se encuentra el punto de inserción de la neurociencia aplicada.




Un reporte reciente de que casi un 40% de los casos designados como pseudología fantástica tienen una historia de trastornos del SNC. Hallazgos que combinados con los de la disfunción coexistente hemitalámica derecha, sugieren la posibilidad de que otros mecanismos subyacentes en el cerebro pueden jugar una función en su origen. (Véase: J. Modell J: Pathological lying associated with thalamic dysfunction demonstrated by [99mTc] HMPAO SPECT. J Neuropsychiatry 4:442–6, 1992).




Pero, aunque la psiquiatría no ha dado cupo a la decepción en su venerado DSM-IV-TR — en el mismo existen muchas categorías diagnósticas cuyos criterios sintomáticos implican directa o indirectamente el uso de la falsedad o de la mentira.




Una lista de esas categorías se reproduce a continuación:




• Simulación (Malingering)




DSM-IV-TR define el Trastorno por Simulación como la producción falsa e intencional de síntomas físicos y psicológicos extremadamente exagerados, motivados por incentivos externos como son la obtención de compensación financiera, la prescripción de drogas por médicos incautos, o para soslayar trabajo, servicio militar o persecución criminal — para no mencionar, evadir obligaciones conyugales contraídas. Mientras que el propósito de mentir es evidente en la simulación, muy a menudo no es claro que sea mentir patológicamente. En esta situación el problema permanece irresuelto ya que unos abogan por su origen inconsciente, y otros lo consideran un acto de psicopatía común. (Véanse mis artículos: El Caso Difícil Número 7 y El Narcisismo Patológico, publicados en monografías.com).




• Confabulación




Esta categoría describe falsificaciones de la memoria que aparecen con un estado de consciencia claro asociado con amnesia orgánica. El paciente intenta cubrir por faltas en la memoria con el uso de materiales improvisados. En la mentira patológica no existe amnesia de origen orgánico. Además, el patrón distintivo de la confabulación característicamente afecta la memoria reciente, en la presencia de memorias remotas, atención y concentración que permanecen intactas. La Confabulación se diagnostica como parte de los trastornos amnésicos relacionados con el abuso de sustancias, como son el Síndrome de Wernicke-Korsakoff, la Ceguera Cortical (Síndrome de Anton) y la anosognosia. (Véanse mis ponencias: La Memoria: Sus Problemas y sus Curas y La Locura Megaloblástica).




• El Síndrome de Ganser




La mentira en este síndrome está limitada a dar respuestas aproximadas en lugar de las elaboradas fantasías características de la mentira patológica. Además, el Síndrome de Ganser se asocia con otros rasgos que no son característicos de la mentira patológica, como son ofuscación de la consciencia, con amnesia resultante, alucinaciones y alteraciones sensoriales de naturaleza histérica.




Un aspecto único de este cuadro sintomático es el vorbeireden, o respuestas aproximadas en el cual el paciente suministra información absurda en respuesta a preguntas simples.


• Trastorno Facticio




En esta categoría, la producción intencional de los síntomas, físicos o psicológicos, a menudo por medio de elaboraciones falsas, es simplemente para lograr asumir la identidad de una persona enferma. El mentiroso patológico no desea aparecer enfermo. DSM-IV-TR reconoce la pseudología fantástica como un rasgo común en el Trastorno Facticio — que no es esencial para establecer el diagnóstico. Aunque el Síndrome de Münchausen cae dentro de esta categoría diagnóstica, las historias fabulosas del famoso Barón Von Münchausen (1720-1791), por quien el síndrome se llamara, serían muy fantásticas y dramáticas pero no fueron urdidas para asumir la personalidad de un enfermo, elemento crucial en el Desorden Facticio. (Véase mi ponencia: El juego brusco con los niños en monografías.com).




• Trastorno de Personalidad Limítrofe




La mentira patológica no es poco común en pacientes con trastornos de personalidad limítrofe. De hecho, la base para este trastorno es el mimetismo típico que lo distingue. Careciendo de identidad propia estable, estos pacientes mantienen conceptos contradictorios acerca de sí mismos que alternan entre ellos con frecuencia. Son predispuestos a los sentimientos confusos y pueden sufrir de pérdidas transitorias del sentido de la Realidad. Sus impulsos primitivos y la organización muy sugestionable de una personalidad indefinida hacen de ellos suelo fértil para el uso de la mentira patológica. (Véase mi artículo: La personalidad as if… La Personalidad Mimética, un concepto, a menudo ignorado, en la psiquiatría. Publicado en monografías.com y Psikis).




• Trastorno Antisocial de la Personalidad




Los síntomas de este desorden incluyen decepción y mentira por hábito, placer y beneficio. Aunque permanece debatible que los individuos con el Trastorno Antisocial de la Personalidad mienten repetidamente y consistentemente por satisfacción personal simplemente. Por virtud de la predominancia en ellos de esta tendencia, la evidencia sugiere que lo hacen por fruición. El egocentrismo patológico que caracteriza esta condición puede que suministre una clave al entendimiento del desarrollo de la tendencia a la mentira patológica que se asocia con este trastorno. (Véase mi ponencia: ¿Qué son los psicópatas?).




• Los Trastornos de la Personalidad Histriónica y Narcisista




El Trastorno Histriónico de la Personalidad se caracteriza por comportamiento dramático y procurador de atención. Estas personas mienten con frecuencia para atraer la atención y, en casos severos, las mentiras son tan frecuentes como para semejar la pseudología fantástica. Su carácter dramático, vano y superficial acoplado con su ansiedad por atraer toda la atención apuntan en la dirección del diagnóstico de Trastorno Histriónico de la Personalidad.




Los individuos con Trastorno Narcisista de la Personalidad pueden contar historias exageradas para realzar su ego y para obtener aprobación constante de los demás.




En esta condición, las mentiras se dicen principalmente por razones de auto engrandecimiento, que a menudo es obvio a quienes los observan.




Delusiones (falsa ilusiones)




Éstas son creencias falsas que son mantenidas firmemente a pesar de evidencias incontrovertibles de lo contrario y que otros no reconocen en el contexto cultural del individuo que las posee. Contrario a la persona con delusiones, el mentiroso patológico, cuando es confrontado con la falsedad de sus historias puede reconocer su mentira y las cambia. A pesar de que sea una noción controversial, muchos creen que los mentirosos, a medida que el tiempo pasa, llegan a creer en la veracidad de sus mentiras.







La verdad…

Todos, en mayor o menor medida, por acción o por omisión, mentimos. Lo hacemos en la mesura que no decimos lo que pensamos, o que decimos lo que no pensamos, y no sabemos, o incluso lo que sabemos inciertamente, para salir del paso.




Hay mentiras socialmente más positivas que ciertas verdades incontestables. Son muchas las situaciones en que una mentira doctamente trasmitida genera un efecto beneficioso — o cuando menos, paliativo.




La intención cuenta… y mucho




Según el diccionario, mentir es ‘decir algo que no es verdad con intención de engañar’. Pero, si buscamos una definición más académica, nos topamos con ‘expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, cree o piensa’.




Así que quien engaña o confunde sin ser consciente de hacerlo, no miente: simplemente trasmite a los demás su propia equivocación.




Lo que, a veces, es otra forma de mentir.




La relación que cada persona mantiene con la mentira — además de decir mucho de ella — es bien distinta a la de los demás. Hay quienes sólo recurren a la mentira cuando es compasiva, o cuando les proporciona resultados positivos, sin generar engaño importante o si se trata de un asunto banal.




Como también los hay quienes mienten a menudo, casi por costumbre, y sólo en temas poco relevantes.




Pero no podemos olvidar a quienes mienten esporádicamente pero a conciencia, generando daño a los demás o persiguiendo beneficios personales.




También los hay que mienten, o callan verdades necesarias, por timidez, por vergüenza o por falta de carácter. (Véase mi ponencia: Los chismes y las personas chismosas en monografías.com).




Por último, citemos a los mentirosos patológicos, que mienten con una facilidad pasmosa, ya sea por conveniencia ya por una absoluta y cínica falta de respeto a la verdad — ahí se encuentran los economistas de cartón, los banqueros fraudulentos, algunos abogados y los políticos de nuestro pobre país.




Sin embargo, existe una profesión en la que el uso y el entendimiento de la mentira en todas sus acepciones son de gran interés.




Esa profesión es el derecho. Aunque otras existen, en las cuales su presencia aparece, como elemento inextricable.




Leamos las noticias en California




‘Agosto 23 del 2001, la Comisión del Estado de California en el Desempeño Judicial, ordenó la remoción de su oficina al Magistrado Patrick Couwenberg por hacer representaciones falsas para obtener su posición como juez, por continuar suministrando deliberadamente informaciones falsas acerca de su magistratura, y por proveer material falsificado a la Comisión que lo investigara.

‘El juez había mentido repetidamente a otros jueces, abogados, reporteros de los medios, y a la misma Comisión. Por ejemplo, bajo juramento, afirmó que había participado en operaciones secretas de la CIA y que poseía una maestría en psicología. Cuando, en realidad nunca había estado asociado con la CIA o nunca había tomado cursos en psicología.

‘Mintió acerca haber estado en la guerra de Vietnam y de haber sido condecorado en acción por comportamiento heroico. Cuando, en verdad, nunca había obtenido su tarjeta básica para inducción militar’.




Un psiquiatra, fungiendo como Testigo Experto, afirmó que el Juez Couwenberg sufría de la pseudología fantástica y que debería continuar en su posición, siempre, asistido por un terapeuta.




Las bases para las conclusiones llegadas por el psiquiatra no fueron hechas públicas, por lo que las desconocemos.




Casos similares al del juez Couwenberg continúan haciendo su aparición con regularidad sorprendente.




Recientemente los siguientes artículos han sido encontrados en los medios de noticias.




Hombres prominentes como Joseph J. Ellis, galardonado con el Premio Pulitzer y Profesor de Historia en Mount Holyoke College. Jeffery Archer, miembro de la Alta Cámara Legislativa Inglesa (House of Lords); y Sir Laurens Van der Post, quien fuera consejero espiritual del Príncipe Charles y padrino del Príncipe William, todos fueron descubierto en el acto de mentir públicamente. (Véase: Pathological Lying Revisited por C. Dike).




Más cerca para nosotros, aunque distante en cierto modo, fueron los maratones de falsedades que caracterizaron las personas de Richard M. Nixon y Bill Clinton — sin mencionar a Bush II.




Se puede decir aquí que el concepto de la mentira patológica en el cual el individuo repetida y compulsivamente miente y dice historias fantaseadas, no es algo nuevo para la psiquiatría.




Lo que es nuevo es la abulia aparente de nuestra disciplina para explicarlo o, para rubricar muchos de estos casos como casos de ‘personalidades múltiples’. (Véase mi aporte: Bulimia, Trastornos de Regulación Cerebral y la ‘Personalidad Múltiple’).




¿Por qué mentimos?




Algunas personas casi nunca mienten por razones bien distintas a la ética o la conveniencia. Por miedo a ser descubiertos; por pereza — no hay que recordar los detalles de la mentira en el futuro — por orgullo, ‘¿cómo voy a caer yo tan bajo?’ — o porque sufren del síndrome de Asperger — Pero, si lo pensamos bien, razones bien similares son las que pueden impulsarnos a mentir u omitir, en determinadas circunstancias, lo que pensamos o sabemos que es la verdad.




Tan importante como el hecho de mentir o decir la verdad es la intención con que se hace una u otra cosa, y he ahí donde reside el verdadero dilema moral. Una mentira que a nadie daña, o incluso reporta beneficio a su destinatario, puede ser más defendible que una verdad que causa dolor innecesariamente.




‘Tú eres gorda: ¿por qué crees que debes ser concursante de belleza?’




Mentimos por muchas razones: por conveniencia, odio, compasión, envidia, egoísmo, por necesidad, o como defensa ante una agresión… pero dejando al margen su origen o motivación, no todas las mentiras son iguales. Las menos convenientes para nuestra psique son las mentiras en que incurrimos para no responsabilizarnos de las consecuencias de nuestros actos. Pero, las menos admisibles son las que hacen daño, las que equivocan y las que pueden conducir a que el receptor adopte decisiones que le perjudiquen.




Concluyamos, por tanto, que los dos parámetros esenciales para medir la gravedad de la mentira son la intención que la impulsa y el efecto que ésta causa. En lo que se parecen al chisme o a su hermanastra cercana, el rumor.




Ocultar y falsear




Quien oculta la verdad retiene parte de una información que para el interlocutor puede ser interesante aunque, en sentido estricto, no falta a la verdad. Sin embargo, quien falsea la realidad da un paso más, al emitir una información espuria con etiqueta de ser real. Resulta más fácil mentir por omisión, a pesar de que puede resultar tanto, o más dañino e inmoral, que la mentira activa.




Se recurre asimismo al falseamiento cuando se ocultan emociones o sentimientos que aportan información relevante al interlocutor, en la medida que pueden inducirle a error de interpretación o a iniciar acciones inadecuadas.




En el amor, esto todos lo hacen…

También podemos mentirnos a nosotros mismos, para evitar asumir alguna responsabilidad, o por temor a encarar una situación problemática, o por la dificultad que nos supone reconocer un sentimiento o emoción. Invariablemente, antes o después, este autoengaño nos lleva a mentir a los demás.




Otras formas de mentir son las ‘verdades a medias’ — el mentiroso niega parte de la verdad o sólo comparte una fracción de ella — y las ‘versiones oficiales’, en las que se dice la verdad pero de un modo tan exagerado o irónico que el interlocutor, casi ridiculizado, la toma por no cierta. (Véase mi ponencia: La Versión Oficial).




La mentira tiene sus variedades




La mentira razonada persigue un interés concreto, es malévola y se emite con la intención de perjudicar o engañar. Ésta es la mentira que define al psicópata. En la mentira sentimental, lo que se dice o se hace no concuerda con la situación emocional de la persona — la mentira del amor. Mientras que en la mentira compensatoria, común en los niños, hacemos creer que somos lo que no somos: más jóvenes, mejor informados, menos anticuados… Pero existen también otras clases de mentiras: chismes, rumores y las mentiras piadosas.




El mentiroso no tiene edad y la mentira puede darse en todo el ciclo de vida.




El niño es mentiroso en la medida en que sus fantasías se hacen presentes para confundirlas con realidades. El adolescente lo es cuando su encuentro con el mundo real le causa frustraciones y las quiere evitar. El joven miente porque no se ve capaz de afrontar las verdades que le contrarían. El adulto es mentiroso cuando no ha superado los obstáculos que le ha puesto la vida, y engaña para sentirse el triunfador que nunca ha sido. Mientras que el anciano miente cuando no justifica, por vergüenza, los errores que ha cometido a lo largo de su existencia.




Todos mentimos para reparar la autoestima, lo que nos hace pensar que la mentira y el instinto del lenguaje están localizados en áreas vecinas del cerebro como nos lo enseñara Paul McLean. (Véase: The Triune Brain por P. McLean).




Para no ir muy lejos en esta conjetura hipotética que ofrezco, sugiero consultar mis varias ponencias en la neurociencia y la psiquiatría y mi artículo: Historia clínica: El caso de P. P. Gage en monografías.com.




Nuestra relación con la mentira — con qué frecuencia mentimos y qué gravedad tienen esas mentiras — la podemos ver como un índice que mide nuestro grado de responsabilidad y madurez; de cómo afrontamos las frustraciones, y si mostramos una coherencia en las actitudes y comportamientos en nuestra vida.




Mentira y confianza




El cimiento sobre el cual se edifican las relaciones humanas es la confianza o la fe. La relación entre los seres humanos no precisaría de la confianza si fuéramos transparentes — pero no lo somos. El descubrimiento absoluto de nuestra intimidad, al contener propósitos e intenciones que podrían estropear el diálogo, frenaría la relación social. Recurrimos, todos, a un protocolo de comunicación, y el fingimiento, el disimulo y la mentira son — aunque cueste reconocerlo — componentes esenciales de ese arreglo.




No somos igual de sinceros ante unos que ante otros, esto es obvio. Todos mostramos un cierto grado de opacidad ante los demás; ya que no siempre, más sinceridad, genera una mayor confianza. La información es poder. Saberlo todo sobre alguien, equivale a una forma de posesión. En cierto sentido, la profundidad de la amistad o del amor se mide por el grado de conocimiento recíproco de la intimidad, y por la confianza existente entre los interlocutores.




La confianza es una actitud básica, porque rige la totalidad de las interacciones. La necesitamos, pero la usamos en las dosis que, según nuestro criterio, cada caso precisa. En el momento que surge la comunicación con otra persona hemos de depositar en ella cierto grado de confianza, que es el termómetro de la importancia y vinculación que mantenemos con ella.




Apostar por la confianza del otro es considerarle de fiar.




Fiarse de alguien significa creer que las probabilidades de ser engañado son muy escasas o inexistentes. Si queremos ser creíbles, gozar de la confianza ajena, tendremos que olvidar el engaño y la mentira. El crédito que tenemos ante los demás es un tesoro frágil y no perenne, ya que se actualiza y revisa en cada acción, en cada diálogo, que acaban convirtiéndose en una constante prueba de certidumbre. Es responsabilidad de cada uno de nosotros relacionarnos desde la verdad, lo que no implica el ofrecimiento de toda la intimidad. Cada cual y en cada momento ha de valorar qué y cuánto de su intimidad quiere participar al otro.




La mentira puede hacer daño al destinatario pero en última instancia a quien más perjudica es al mentiroso, ya que le convierte en una persona poco íntegra, indigna de confianza y carente de crédito. Lo dice el refrán: ‘En la persona mentirosa, la verdad se vuelve dudosa’.




Verdades acerca de la mentira




• Hay muchas clases de mentiras: algunas pueden ser convenientes, pero lo más correcto es recurrir al engaño lo menos posible.

• Sin intención de engañar, no hay mentira.

• La intención que la motiva y los efectos que causa definen la gravedad de una mentira.

• La mentira es tan dañina para quien la recibe como para quien recurre a ella.

• Una nos lleva a la otra, y puede marcar, siempre negativamente, nuestra manera de relacionarnos con los demás.

• El mentiroso es un ser inseguro, egoísta, irresponsable, o inmaduro. O todo ello a la vez.

• Una de las más perniciosas clases de mentira es el autoengaño. Si nos creemos y mostramos como no somos, nunca sabremos si nos quieren o desprecian a nosotros, o a la imagen fraudulenta que nos hemos fabricado.




En resumen




La mentira es fenómeno defensivo y natural y, aunque parezca extraño está ligada a la capacidad intelectual del individuo, a su desarrollo psicosexual y a su equilibrio emocional.




Para la terapia, el entendimiento de las mentiras de nuestros pacientes es vital, ya que nos revela, de modo elocuente, sus conflictos y dilemas más preocupantes y, a menudo, para ellos mismos, más inaccesibles.




Pero, todo siendo igual, es mejor vivir con verdades que sean amargas que con mentiras que sean piadosas… es la verdad…


http://blogs.monografias.com/sistema-limbico-neurociencias/2010/02/11/la-mentira-y-la-neurociencia-aplicada/

jueves

IntraMed - Puntos de vista - ¿Por qué los psicólogos niegan la ciencia?

Está bueno que los divanes sean demasiado pesados para lanzarlos, ya que la lucha que se está gestando entre los psicoterapeutas se puso fea. Durante años, los psicólogos que realizan investigaciones (sobre todo en EE. UU.) se lamentaron de lo que consideran una tendencia anticientífica entre sus colegas que tratan a pacientes. Pero ahora se pusieron los guantes. Tras dos años de labor, en un análisis que publicaron este mes en la revista Perspectives on Psychological Science, psicólogos de la Universidad de Wisconsin, encabezados por Timothy B. Baker, acusan que muchos psicólogos clínicos se olvidan de “usar las intervenciones de las cuales hay fuerte evidencia de su eficacia” y “dan más peso a sus experiencias personales que a la ciencia”. Como resultado, los pacientes no tienen la seguridad de que su “tratamiento estará basado en la ciencia”. Walter Michel, de la Universidad de Columbia y quien escribió un editorial anexo, es aun más mordaz. “La desconexión entre lo que hacen los psicólogos clínicos y lo que descubrió la ciencia es una vergüenza inconcebible”, me dijo, y hay un “abismo cada vez mayor entre la práctica clínica y la ciencia”.

Este “abismo” refleja el progreso sustancial que la investigación psicológica hizo respecto a identificar los tratamientos más efectivos. Gracias a pruebas clínicas tan rigurosas como las de, digamos, la cardiología, ahora sabemos que la terapia cognitiva-conductual, o TCC (que se basa en enseñar a los pacientes a razonar sobre sus pensamientos en modos nuevos y más sanos para que actúen de acuerdo con estas nuevas maneras de pensamiento), es efectiva contra la depresión, el trastorno de pánico, la bulimia nerviosa, el trastorno obsesivo-compulsivo, y el trastorno por estrés postraumático, y existen múltiples pruebas que demuestran que estos tratamientos dan beneficios más duraderos con menores índices de recaída que los medicamentos, los cuales sólo pueden ser prescritos por médicos psiquiatras. Los estudios también mostraron que la TCC ayuda a que los alcohólicos se mantengan sobrios, y que la terapia familiar puede ayudar a los esquizofrénicos en sus funciones. La neurociencia identificó también los mecanismos cerebrales que operan en estas intervenciones, dándoles una credibilidad adicional.

Uno no sabría esto si buscara la ayuda de un psicólogo típico. En vez de ello, millones de pacientes reciben una caótica terapia de psicoanálisis, meditación, comunicación facilitada, terapia asistida con delfines, insensibilización del movimiento ocular, y… bueno, “una vez alguien llegó a contar 1.000 formas de psicoterapia en uso”, dice Baker. Aunque muchos tratamientos son efectivos, “son usados con poca frecuencia”, señalan él y sus coautores. “Relativamente pocos psicólogos los aprenden o practican”.

¿Por qué diablos no lo hacen? Hace unos meses, escribí una columna en la que preguntaba, claro, en broma, por qué los médicos “odian la ciencia”, o sea, por qué muchos se resisten a la medicina basada en evidencias. El problema parece ser aun peor en la psicología. Para empezar, dice Baker, los psicólogos clínicos son “profundamente ambivalentes respecto del papel de la ciencia” y “carecen de un entrenamiento científico sólido”, un resultado de programas con poca ciencia, especialmente en los grados en psicología. También, un tercio de los pacientes mejora sin importar qué terapia (si acaso) se le da, “y los psicólogos recuerdan estos éxitos, atribuyéndolos, erróneamente, al tratamiento. Es muy amenazador pensar que nuestra profesión es una broma”.

Al enfrentarlos con evidencia de que los tratamientos que ofrecen no tienen apoyo científico, los psicoterapeutas argumentan que ellos saben más que cualquier estudio lo que funciona. En encuestas, admiten que valoran su experiencia personal sobre la evidencia por investigación, y en 2006 una task force de la Asociación Psicológica de EE. UU. —APA, un grupo de 150.000 miembros dominado por los psicólogos clínicos— le dio el mismo peso a las experiencias personales de la clínica que a la evidencia científica, una postura que defendieron bajo el argumento de que así evitan una “medicina de libro de cocina”. Una encuesta de 2008 hecha a 591 psicólogos con práctica privada descubrió que confían más en su experiencia propia y la de sus colegas que en la ciencia al decidir cómo tratar a un paciente (esto es menos cierto con los psiquiatras, ya que estos médicos reciben un exhaustivo entrenamiento científico). Michel advierte que si se sigue este camino mientras que las aseguradoras demandan una medicina basada en evidencias, la psicología se “desacreditará y marginará ella misma”.

Si la vergüenza pública no ayuda, el equipo de Baker sugiere un nuevo sistema de acreditación para “estigmatizar los programas de entrenamiento y practicantes acientíficos” (la APA dice que el sistema actual exige entrenamiento científico y competencia). Hace dos años, la Asociación por la Ciencia Psicológica lanzó ese sistema para competir con el de la APA. Eso podría generar una nueva generación de terapeutas que apliquen la ciencia, pero no hará algo por quienes ya la practican.

Sobre la autora: Sharon Begley


http://herenciageneticayenfermedad.blogspot.com/2010/02/intramed-puntos-de-vista-por-que-los.html

miércoles

El fenómeno de la contratransferencia

La contratransferencia, y de cuándo la psicoterapia se trueca, de sopetón, en la misma ‘enfermedad’ que, supuestamente, profesa remediar: Amonestación a los terapeutas sin entrenamiento…




Respondiendo al mandato de crear un programa de entrenamiento para terapeutas, afiliado a Saint Louis University. La psicóloga Doris Skiddis y yo, concebimos para los fines, una guía de instrucción, basada en las técnicas establecidas por el psicoanálisis freudiano.




El psicoanálisis, en la década de los sesentas, todavía era reconocido como la filosofía de mayor prestigio en la psiquiatría mundial, aunque la Escuela de Psiquiatría Organicista de Washington University bajo la dirección de Eli Robins le estaba restando primacía.




Para alojar el sitio donde este proyecto se establecería, se seleccionó un centro de tratamiento que este autor, entonces, dirigiera, conocido como el Child Center of Our Lady of Grace. Los estudiantes seleccionados provendrían de las escuelas de psicología y trabajo social establecidas en dos universidades sitas en la ciudad de Saint Louis, Missouri.




El currículo para el entrenamiento se conformó al, entonces, recién establecido departamento de psiquiatría infantil, dependencia de Washington University Child Guidance Clinic, dirigido por el Profesor E. James Anthony.




Temas cubiertos en el entrenamiento:




• La Evaluación del paciente

1. El Contacto Inicial y la Primera Entrevista

2. El Principio de la Relación entre el Terapeuta y el Paciente

3. La Historia Clínica y el Examen del Estado Mental

4. La Interpretación de las Pruebas Psicológicas y Neuropsiquiátricas

5. Evaluación del Habla, de la Audición y de la Comunicación

6. Desarrollo Normal y Desviado

7. La Clasificación Diagnóstica de las Enfermedades Mentales

8. Los Trastornos del Comportamiento y los Trastornos de los Hábitos

9. Problemas del Aprendizaje Escolar

10. Teorías del Desarrollo

11. Teorías de la Personalidad

12. Los Mecanismos de Defensa

13. Las Bases Psicodinámicas de la Psicopatología

14. Trastornos de la Ansiedad y su Entendimiento

15. Las Neurosis

16. Las Psicosis Formales

17. Los Trastornos Afectivos

18. Los Trastornos de la Personalidad

19. Los Trastornos Cognitivos

20. Los Trastornos Orgánicos

21. Las Adicciones

22. Los Trastornos de la Alimentación

• Los Principios de Tratamiento

1. Las Psicoterapias: Individual, Conjunta, Familiar, Breve y de Grupo

2. La Psicofarmacología

3. Las Terapias Cognitivas y Sistémicas

4. Las Terapias Especializadas

• Las Poblaciones con problemas especiales

1. Los Niños

2. Los Adolescentes

3. Las Personas Mayores

4. Los Trastornos Agudos y los Crónicos

• La Psiquiatría y la Sociedad




Las lecciones ofrecidas eran concurrentes con la evaluación de todos los nuevos pacientes referidos al centro y con la supervisión de aquéllos casos que ya estaban en tratamiento.




La experiencia didáctica se extendería por cuatro semestres. El proceso en sí era intensivo y extenuante, pero los conocimientos impartidos eran sustanciales.




Nuestro designio al preparar la lección de hoy




Basado en los conocimientos derivados de esa extraordinaria experiencia, nos asignamos, en este espacio, la tarea de abordar cuestiones de problemas técnicos en la psicoterapia. Nuestro propósito es el de utilizarlos, analizarlos y compartirlos, para extender el aprendizaje de, quienes, periódicamente, confrontan dificultades de juicio y lucidez estratégica en el ejercicio de esta disciplina.




Hoy comenzamos con un aspecto del tratamiento psiquiátrico que puede lograr confundir a muchos. Se trata de lo que ocurre cuando la terapia cesa de alcanzar su objetivo favorable para convertirse, en vez, en el propio trastorno que propone remediar.

LA TERAPIA COMO TRASTORNO EMOCIONAL




La última paráfrasis, incluida en el párrafo anterior, se atribuye a Karl Krauss (1874-1936), escritor famoso de los siglos XIX y XX, quien se tornara, primero, en soporte para Freud, y más adelante, en su detractor.




Krauss se trataba de un personaje distinguido en los círculos intelectuales de sus días, donde prosperara como escritor controversial y como crítico acerbo de las causas e ideas que opusiera.




En Viena, donde Krauss viviera hasta su muerte, éste fundó una revista satírica, llamada Die Fackel (La Antorcha), la que dedicó a atacar a quienes antagonizara.




Sería este último quien, cuando se enemistara con Freud, enunciara el aforismo famoso que nos dice que: el psicoanálisis es la enfermedad mental que pretende curar.




Emprendamos, entonces, esta jornada, sin más preámbulos…

La psicoterapia, como instrumento, es uno de aplicaciones enormes y uno que sirve muchos propósitos. Los últimos se extienden por todos los ámbitos y condiciones que afectan la naturaleza humana.




La psicoterapia puede definirse, asimismo, como un método de tratamiento para problemas psicológicos y emocionales que transcurre por medio de la comunicación verbal y no-verbal entre dos personas: el paciente y el terapeuta.




Su propósito consiste en el alivio del padecer humano a través de la conversación del paciente con un terapeuta entrenado, para lograr aprender métodos nuevos de adaptación, sin depender exclusivamente en el uso de las medicaciones para paliar o modificar la angustia. Su objetivo final consiste en asistir al enfermo en aumentar su auto-conocimiento y perfeccionar el entendimiento de sus relaciones con otros.




MÉTODOS




Existen varios métodos y escuelas aceptadas de psicoterapia. El que aquí se discute está influido por las orientaciones dogmáticas que se adaptan al psicoanálisis freudiano.




Modificaciones de las técnicas clásicas




Las técnicas originales de la terapia han sido conformadas para amoldarse a las necesidades específicas de ciertas circunstancias. Entre estas modificaciones se encuentran su uso como programa de corta duración, cuando se emplea en respuestas a crisis breves y existenciales circunscritas. Se utiliza como complemento a otras formas de tratamiento, primordialmente, cuando la prescripción de medicinas psicotrópicas se requiere como coadyuvante al proceso.




Asimismo se ajusta al trabajo terapéutico con grupos. También se han desarrollado modalidades especializadas, como en la forma de terapia de juegos, y de igual modo — es aplicada en el teatro — en la manera que lo propone el psicodrama introducido por J. Moreno.




La terapia, en su propio desarrollo evolutivo, ha experimentado muchas trasformaciones y su manera de practicarla ha cambiado, aunque su eficacia final resta en la habilidad de quienes poseen entrenamiento riguroso y formal para ejercerla.




Se ha establecido que no todos quienes ven pacientes en la terapia han recibido entrenamiento formal, tanto en los Estados Unidos, como en nuestros países.

Para mejor comprender el sistema que aquí describimos, leamos en este espacio — incluidos en el tema de una de las muchas cartas que, con sus colaboradores, intercambiara — algunos de los dilemas que Freud previera en la evolución del procedimiento que él concibiera.




La carta en cuestión, de fecha 27 de octubre del 1910, fue dirigida a Sandor Ferenczi la cual Freud caracterizaría, no como si fuera otra correspondencia común, sino que consistiría en un ‘papelito didáctico’ (SE Vol. 1). A éste lo llamó ‘Wild Psychoanalysis’ (lo que traduzco, no como ‘psicoanálisis salvaje’, sino como ‘Psicoanálisis Prosaico’).




En la misiva mencionada, Freud describe una consulta con una mujer divorciada que vino a verlo quejándose de los consejos crudos que había recibido de su médico de cabecera. Parece ser que este último, invocando la autoridad del psicoanálisis, le había dicho que ella lograría poner fin a su ansiedad, cuando aplicara como remedio una de tres posibilidades, a ver: reconciliación con el ex marido, dar comienzo a una liaison sexual con un nuevo amante, o masturbándose.




Freud, horrorizado, usó este ejemplo para elaborar varios puntos de importancia técnicas.




Primero, él recalcó que, muy opuesto a las alegaciones que hacen muchos de los detractores del psicoanálisis, esta teoría de la mente interpreta la ‘sexualidad’ a ser algo más que las relaciones genitales entre seres humanos, basadas en su expresión básica como función reproductiva. Para él, la impresión más acertada que la sexualidad recibe en el método de su creación, se aproximaría al significado del verbo ‘amar’.




Segundo, Freud subrayó las bases fundamentales que separan las ‘neurosis actuales’ (no, ‘tatsächlichen neurose’, sino ‘aktual neurose’) de las neurosis de defensa, para las que el psicoanálisis estaba claramente indicado.




Entonces, él recordó que la tarea del analista reside no sólo en ilustrar las causas psíquicas de sus condiciones a sus pacientes, sino que también, y más importantemente, consiste en atacar las resistencias que les previnieran a ellos descubrir esas causas por sí mismos.




En su técnica, el psicoanálisis requeriría un contacto prolongado con el paciente para el desarrollo de una relación basada en la transferencia — sin la existencia de la cual — la revelación de secretos íntimos, por parte del paciente, se tornaría en algo que sería técnicamente reprochable –– aún en el caso, en el cual el resultado final resultara ser más positivo que el que se logra por medio de una explicación pseudo-científica, como hiciera el médico que consultara la susodicha paciente.




En este último respecto, Freud traería a colación la noción del uso del tacto, acerca del cual, más adelante, Ferenczi escribiría un importante artículo en el cual destacara la importancia de la empatía.




Obviamente, el médico que vio la paciente, a quien Freud hizo referencia en su carta, carecería de toda noción o sentido de lo que ser discreto significa.




Finalmente, porque el caso en cuestión, envolviera un médico que no había recibido entrenamiento psicoanalítico alguno, Freud estuvo en la posición única de enfatizar el argumento de que el psicoanálisis y sus mecanismos técnicos no se aprenden simplemente leyendo libros, como tantos terapeutas pretenden hacer, sino que se cultiva como resultado del entrenamiento supervisado, formal, y metódico, que sólo se adquiere en una institución acreditada.




Para concluir, en su epístola, Freud retorna a la necesidad del entrenamiento formal descrita en su ponencia The Question of Lay Psychoanalysis, donde él hace la observación de que los médicos, y algunos psiquiatras, ‘constituyen un contingente impresionante de los charlatanes en este campo…’




Una imputación tan grave como veraz…




¿Por qué tendría Freud la razón en este asunto?




La mayoría de los sistemas de terapia, hoy establecidos, provienen, en sus aspectos técnicos, de las doctrinas desarrolladas por Freud y sus seguidores, aunque algunas se limiten en su ámbito al conductismo mecánico o al empirismo pragmático.




Para Freud, el psicoanálisis se basaba en ciertas reglas que serían esenciales para su éxito final.




Para proseguir en esta lección, aquí se ofrece una definición simplificada de esta modalidad de tratamiento que goza de las bases históricas mejores establecidas y arraigadas de todas las conocidas.




Entonces, revisemos aquí, el psicoanálisis y la terapia psicoanalítica




Ambas modalidades de tratamiento derivan de un método terapéutico basado en el cuerpo de ideas desarrolladas por el neurólogo austriaco Sigmund Freud y por sus discípulos.




Sus designios son el estudio de las funciones psicológicas y de comportamiento del ser humano.




Para lograr su objetivo, el método, se funda en el cumplimiento de tres primicias:




1. La investigación de la mente

2. El estudio sistemático del comportamiento humano

3. Servir como régimen para el tratamiento de algunas enfermedades y condiciones psicológicas o emocionales.




Bajo su palio, hoy se agrupan, por lo menos veintidós orientaciones teóricas de diferentes tendencias que subyacen varias formulaciones acerca del entendimiento, tanto de los procesos del desarrollo emocional, como de las actividades mentales que, de la actividad del cerebro derivan.




Por lo tanto, los diferentes métodos de tratamiento que se consideran a sí mismos como siendo ‘psicoanalíticos’ varían en proporción a la manera en cómo éstos adoptan la teoría freudiana a los diferentes métodos de terapia.

EL PSICOANÁLISIS FREUDIANO




El psicoanálisis freudiano se refiere a una forma de tratamiento específica en su técnica de aplicación en el cual el ‘analizado’ (o paciente analítico) verbaliza sus pensamientos, senti¬mientos, sueños, fantasías, y percepciones internas por medio de la asociación libre (free association) de sus ideas.

De estas comunicaciones, el analista formula los compromisos inconscientes que son causa de los síntomas del paciente, de sus conflictos, y de sus problemas caracterológicos. A medida que éstos emergen, el analista los interpreta para desarrollar entendimiento y lograr resolución de los mismos.




La intervención analítica incluye la confrontación con — y la clarificación de — las defensas patológicas del paciente, las de sus impulsos reprimidos, y las de sus afectos de culpa negados.




De esta manera, el análisis de los conflictos que contribuyen a la resistencia, y aquéllos que involucran la transferencia hacia el analista — como reacciones distorsionadas — logran la eliminación de los mecanismos que hacen posible que reacciones simbólicas inconscientes, estimuladas por la experiencia, hayan causado los síntomas.




Freud, refiriéndose a las modificaciones que se hicieran para acortar la duración del psicoanálisis clásico, durante una visita a Budapest, expresaría lo siguiente: ‘La aplicación en larga escala de nuestra terapia nos compelerá a alear el oro puro del psicoanálisis con otros métodos no tan efectivos…’

LA NEUROSIS ACTUAL Y LA DE DEFENSA




La distinción entre la neurosis actual y la neurosis de defensa fue hecha por Freud muy temprano en el contexto del origen sexual de las neurosis. En el 1898, en un artículo intitulado ‘La sexualidad en la etiología de las neurosis’, él describe concisamente, estas dos diferentes categorías de fenómenos psíquicos en términos, ambos, de etiología y de tratamiento, de la siguiente manera: ‘En todos los casos de neurosis existe una etiología sexual, pero, en la neurastenia la etiología es una que se origina en el presente, mientras que en las psiconeurosis los factores son de naturaleza infantil’ (1898). Este contraste entre los dos tipos de neurosis significaba que los métodos para el tratamiento de cada una serían diferentes. Profilaxis y de-condicionamiento en el caso de las neurosis actuales, y psicoanálisis en el de las neurosis de defensa.




Las neurosis de defensa son las neurosis clásicas que actualmente consideramos como fobias, histeria, compulsiones y ansiedad. Freud describiría esas condiciones como si fueran una disyunción entre las memorias conscientes y los afectos reprimidos.




Pero, hoy, el psicoanálisis ha avanzado mucho, ya que derivamos conocimientos amplios de las neurociencias — conocimientos que Freud anticipara en su famoso Proyecto — sin tener augurio de la aparición de estas disciplinas. Como tampoco, Darwin nunca pudo prever que Mendel y la genética, iluminarían el sendero que él trazara.




Prosiguiendo…




Celia, entra la terapia con Ramira, una terapeuta aficionada. Profesional médica cansada del ejercicio de la especialidad de la alergia, quien decide que el entrenamiento ofrecido por una pareja de sexólogos le permitiría encauzar otros pacientes en la ruta de evitar el desastre matrimonial en que resultara la vida con su esposo.

Celia consultó con Ramira cuando fuera referida por lesiones de la piel, por otro terapeuta. Ramira, desde la primera entrevista con la nueva paciente no desperdiciaría la oportunidad para criticar las técnicas del referente colega. Más adelante, entendiendo que Celia consideraba procrear con un marido a quien no estaba segura de amar, le aconsejaría que, antes de hacerlo, tratara experimentando sexual¬mente con otros hombres y, aún con algunas mujeres, para así evitar los errores por ella cometidos en su propio matrimonio.




Para reforzar sus argumentos, Ramira se ofrece como partícipe en una relación homosexual con Celia.




Las nuevas amantes continúan viéndose en una relación amorosa, que ambas consideran ‘terapia’, y por la que el esposo de Celia remunera a Ramira, sin tener idea de su naturaleza.




FREDDY




Freddy, es un homosexual latente como el que estudiamos en el caso de Dino. En una fiesta conoce a la agraciada y seductora, Elvira, quien está presente sin Eduardo, su esposo.




Al terminar la noche, le toca a Freddy llevar en su vehículo a algunas de las personas que no tuvieran transporte para ir a sus casas. Camino al apartamento de Elvira, ésta le desabrocha la bragueta al sorprendido hombre, lo estimula y termina practicándole felatio.




Aunque satisfecho sexualmente, Freddy queda estupefacto, ya que sentía repulsión por todo tipo de sexo que no fuera el convencional. Disgusto que fuese aún más intenso si se trataba del sexo oral, el que hasta la experiencia con Elvira, desconociera.




Pero, la relación con Elvira no iba a resultar ser cosa simple.

Esta mujer, desde que tuvieran su primer contacto sexual, no deja a Freddy sólo ni un instante, ya que lo asedia con frecuentes llamadas telefónicas para obtener otro rendezvous con él.




Lográndolo, las citas se repiten con frecuencias crecientes. En todos los encuentros, Elvira le proporciona sexo oral, mientras alaba con arrobo las proporciones del órgano del nuevo amante. Freddy, por su parte, se sentía confundido experimentando fantasías recurrentes en las que recordara vívidamente las prácticas del amor con la apasionada mujer.




En su soledad, se masturbaba, pensando en Elvira haciéndole el amor, mientras que él permanecía inmóvil y pasivo.




Obsesionado con la nueva variedad de sexo recién descubierto, Freddy, empezó a suplicarle a Elvira que le detallara minuciosamente todas las experiencias sexuales de su vida, seguida por la comparación del tamaño del órgano de los hombres con quienes había cohabitado. Mientras la mujer relataba sus experiencias él se masturbaba, pidiéndole que le proporcionara felatio. Finalmente, sintiéndose furioso, de manera inexplicable, terminaba las citas, acusando a su pareja de ser una puta infiel al marido que, de ambos se aprovechaba, mintiéndoles acerca de las relaciones que, con tantos hombres y mujeres había tenido.




No pudiendo calmar sus angustias, el nuevo amante, se alejó de Elvira comenzando terapia con un consejero de un servicio afiliado a la Iglesia Episcopal.

Este terapeuta, le proporcionó a Freddy consejos de que se envolviera en una relación con otra mujer — asimismo, su paciente — quien sufriera, de acuerdo, al consejero, de una ‘obsesión fálica’ similar a la de Elvira.

Con ello, la tarea del ingenuo paciente, sería la de detallar en las sesiones de terapia, los pormenores de las actividades sexuales con la nueva amante de permuta. Muy pronto, los síntomas obsesivos retornaron, las actividades auto eróticas regresaron y Freddy, ya muy empeorado, se alejó de este embrollo, solicitando la asistencia de una analista con mucha experiencia.

PEPÍN




El caso de Pepín es una reedición asombrosa del caso que Robert Lindner describe en su libro The Jet-Propelled Couch y al que hacemos referencia en otras lecciones ya publicadas.




Se trata de un paciente que, mintiéndole a su terapeuta, hilvana una historia, tan increíble, como fantástica, de aventuras y peripecias simplemente extraordinarias.




Las historias que introduce en las sesiones, cautivan al terapeuta de tal manera, que éste ofrece a Pepín verlo cuatro veces a la semana, mientras que lo exime de los honorarios debidos.




El crédulo terapeuta nunca somete las comunicaciones de Pepín al escrutinio de su juicio discerniente, creyendo en vez, todo lo que el paciente comunica, a pies juntillas.




La ‘terapia’, en sí se torna en el foco de la vida del psiquiatra, quien echa de menos las sesiones cuando llegan las interrupciones acostumbradas debidas a vacaciones, festividades y los fines de semana.




Todo resulta tan extraordinario y fuera de carácter, que aún la esposa del médico se queja de que todo de lo que al marido le interesa se relaciona a Pepín, su ‘aventurero’ paciente. Así continúa hasta que en un artículo del periódico de mayor circulación en el país, se detallan las actividades fraudulentas del mismo señor, quien pretendiendo ser miembro de la nobleza hispánica había estafado un sinnúmero de personas incautas quienes en sus artimañas de negocios habían confiado. El redactor de la reseña publicada, confiere a Pepín el nombre de ‘don José, el Farsante de la Mancha’.




Este relato, nos recuerda al síndrome de Munchausen descrito por mí en otras ponencias. Síndrome epónimo del notorio Karl Friedrich Hieronymus, Freiherr von Münchhausen, famoso por su tenue relación con la verdad.

EN RESUMEN

Decía nuestro mentor y guía profesional el Profesor E. James Anthony, que para ser un buen terapeuta uno debía de tener una tendencia voyerística, una curiosidad incontenible — acerca de los secretos de otros — además de vivir de una vida muy satisfecha en todos los sentidos.

El último requerimiento, aunque parezca insignificante, es de importancia crucial, como ya apreciaremos.




En los casos descritos, luego de haber formulado los conocimientos esenciales del el entrenamiento básico para fungir de terapeuta, discutimos algunos de los escollos que confrontan quienes practican esta labor dotados de los elementos que Anthony menciona — mientras carecen de la satisfacción personal — de que él habla y que es esencial para lograr hacerlo bien.




Debemos de recordar aquí lo que enseñamos a nuestros estudiantes: No toda terapia es terapéutica y no todo lo que es terapéutico es terapia…

LA CONTRA-TRANSFERENCIA




Cuando no se analiza, la contratransferencia se torna en la pesadilla en la que se transforman los sueños de los terapeutas aficionados e inexpertos.




Se la define de la manera siguiente: proyección inconsciente de sentimientos del médico hacia el paciente, lo que, claramente implica, en su acepción más amplia, que el paciente evoca en el terapeuta fenómenos inconscientes de problemas reprimidos para ser, a su vez, resueltos como identificaciones proyectivas, o, sino para ser gratificadas, de modo vicario y perjudicial, para ambos partícipes en la díada terapéutica.




Theodor Reik nos alerta a su presencia como algo que debemos analizar en el curso de todo tratamiento y cuyos efectos deben reducirse, hasta eliminarlos, antes de que esos sentimientos interfieran con el tratamiento.




Elegantemente, Reik en su libro Listening with the Third Ear, nos propone la idea de que ‘ese tercer oído’ (virtual) se refiere a un ‘órgano acústico interno’ que detecta la emergencia de conflictos — para nosotros, inconscientes — que nos obligan a conducirnos de maneras inapropiadas en el curso de nuestras labores.




Cuando Freud en sus palabras de sabiduría nos insta a evitar alear el oro puro del psicoanálisis con otras terapias, él hacía referencia a la necesidad de considerar las terapias de introspección, como procesos de duración intensiva y que proceden de manera altamente estructurada.




Ver a un paciente en terapia sólo una vez a la semana necesita un grado extremo de parsimonia, ya que muy poco ocurre en estas sesiones, carentes de continuidad y frecuencia. Sin embargo, viendo el mismo paciente con asiduidad y constancia, uno aplica el principio de los sistemas estocásticos — entre los cuales la terapia figura.




Hablando de la frecuencia en tales sistemas, Mlodinow nos dice, ‘En cada caso, mientras más prolongada una secuencia, o mayor el número de las secuencias examinadas, mucho mayor será la probabilidad de que uno encontrará todos los patrones imaginables…’




Lo que traduce, en el caso de la terapia, que mientras más intensiva la frecuencia de las sesiones, mayor serán los chances de que emerjan comunicaciones cruciales.

No será, hasta en el momento de la terapia, cuando el terapeuta se coloque de manera equidistante entre sus propias necesidades y las del paciente, que cesará el riego de corromper el ‘oro puro’ del tratamiento, transformándolo en patología.




La posición técnica del terapeuta idóneo, es mejor resumida por Anna Freud, cuando nos aconseja que la posición del analista reside en ‘un punto equidistante entre el Id, el Ego y el Súper Ego’.




La contratransferencia y su análisis constituyen una herramienta de importancia crucial en el ejercicio de toda terapia efectiva. La que quienes no la reconocen por falta de entendimiento, ignoran, arriesgando el bienestar propio y, peor aún, el bienestar del paciente que coloca su destino en manos inexpertas.




Fin de la lección.







Nota:




Muchas de mis ponencias son engalanadas con reproducciones selectas de las obras de Jan Saudek, cuya breve biografía, a continuación, ofrecemos.

Nacido en Praga en el 1935, simultáneamente con su mellizo Karel, Jan dedica su vida a la fotografía de escenas que caracterizan la esencia de la naturaleza humana, ganando, en el curso de su extraordinaria carrera, distinción y aclamo. Probablemente Jan se considera como el mejor fotógrafo artístico checo, mientras que Karel se considera el mejor novelista gráfico de sus tiempos.



http://blogs.monografias.com/sistema-limbico-neurociencias/2010/01/31/el-fenomeno-de-la-contratransferencia/

Abecedario: ‘S’ es por: Sexualidad y comer Proceso y Función

En un artículo que publicara hace unos años reflexioné acerca de los vínculos que existen entre la pornografía, el deseo por el consumo de la comida rica y los apetitos sexuales, metas ansiadas de los comodones, que medran en medio de un mundo incomprensible que llamamos ‘civilización’.

Función y proceso

Para el ser humano y algunas otras especies, es posible, además de la cópula reproductiva, la práctica del sexo por el mero propósito del placer derivado. También es posible para nuestro género comer para satisfacer apetitos del paladar sin fines de alimentación, o para expresar la inmoderación y no para sobrevivir. (Véase mi artículo: TOC y el Onanismo de Nando en monografías.com).

He ahí donde reside la intranquilidad

Primero hagamos la obligatoria visita al mundo de la neurociencia para desarrollar nuestro tema de manera heurística, en su sentido pedagógico.

Nuestros cerebros poseen regiones de función automática que se expresan sin reflexión ni previo juicio. Funciones que nos garantizan el equilibrio necesario para mantener la vida y permitirnos medrar y reproducirnos antes de nuestra muerte como destino final.

Entre las funciones a las que aquí hago mención se encuentran el instinto de comer, para alimentarnos, y el instinto sexual, para la reproducción de nuestro género. Ambos poseen connotaciones teleológicas y ontológicas, como asimismo poseen las filogénicas y las ontogénicas.

Los sistemas que nos garantizan la supervivencia, por vía refleja e involuntaria, forman una red de intercomunicaciones orgánicas complejas que están bajo la dirección del hipotálamo, pero que también involucran los centros del placer y de aquellos neurotransmisores que nos elevan la autoestima mediada por la actividad de la serotonina.

En otras palabras, que el placer se asocia con la supervivencia misma.

Cuando el bebé recién nacido toma del seno materno, aprende, de modo instintivo, el beneficio del sabor dulce que es característico de la leche humana. Aprende asimismo el aprecio de un gusto que no se relaciona en modo alguno con el de azúcares refinados que tantos daños, a muchos, les ocasionarán en el futuro.

Encontramos lo dulce por la primera vez en la leche de nuestra madre.

A medida que progresan en su desarrollo la mayoría de los seres humanos pierden la capacidad de digerir la leche y con ello comienzan a explorar otros alimentos de sabor y textura más amplia para sobrevivir — ya que siendo animales omnívoros — nacimos programados para la alimentación diversificada.

Nuestros entornos controlan nuestras preferencias culinarias, ya que lo que nos queda en la proximidad de nuestras aldeas dictaban nuestras comidas, a menos que la necesidad nos hiciera migrar.

El ser omnívoros en nuestra manera de alimentarnos nos favoreció porque nos permitiría adaptarnos a las condiciones más heterogéneas para lograr el fin de nuestra subsistencia.

Nuestra reproducción es asimismo vinculada a nuestro nivel de nutrición. Sabemos por la experiencia que los niños mejor nutridos son quienes alcanzan el desarrollo más temprano para la tarea de la fecundación. Aquellos desnutridos, como quienes de las disorexias sufren, carecen de la libido sexual y la capacidad de la fertilidad normal. (Véanse mis trabajos y los de Rose Frisch al respecto).

Nuestros instintos se incitan cuando se exponen a la percepción de estímulos que evocan en nuestras mentes experiencias placenteras.

Olemos un manjar apetitoso y muy pronto deseamos probarlo. Igualmente ocurre con la experiencia de la visión de un placer sensual. Nos estimula a pensar en la actividad correspondiente. (Véanse mis artículos: La Pornografía y los Trastornos del Comer y Los Trastornos del Comer: Una Tesis Evolucionaria Adaptada en monografías.com).

Tenemos lo que se conocen como neuronas de espejo, que producen la necesidad de practicar actividades que nuestros coetáneos practican. Nos reímos y todos ríen, bostezamos y todos bostezan, comemos y todos comen.

También estimulamos nuestros apetitos tanto sexuales como gastronómicos cuando presenciamos o ensayamos actividades que nos recuerdan la función que está potencialmente involucrada en la acción.

Mascar el chicle mímica el comer sin haber comido, lo que resulta en el hambre. Los chistes y la literatura de tonos picante y la pornografía despiertan el deseo por la actividad sexual, sea ésta solitaria o acompañada.

La cita ideal

La cita ideal es aquella que estimula todos los sentidos. La visión del ser apetecido, que no falla de estimularnos si ella o él se presentan deseablemente atractivos. Las fragancias de los perfumes con sus efectos de estimular las feromonas sexuales. La ingestión de comida y bebida en mutuo contacto visual y proximidad física. Los sonidos de la música sensual, cálida y provocadora. El contacto con la piel del ser ansiado y las descargas hipotalámicas de las hormonas correspondientes para facilitar el encuentro reproductivo.


Es algo poderoso, porque quien nos habla es La Naturaleza en su lenguaje dinámico.

Por razones similares, puede decirse que un encuentro con la comida que nos apetece sigue un curso de acción y de progresión paralela a la que hemos descrito en la situación del romance. Cuando sigue este curso lo que desencadena es el deseo de comer por comer y por ninguna otra razón. Lo que resulta es que se engorda, que tengamos que ponernos a dieta restrictiva o exponernos al uso de maniobras destructivas para contrarrestar el abuso a nuestro cuerpo a que lo hemos sometido.

Los lóbulos prefrontales y sus actividades

Estas son las áreas de evolución más reciente en nuestro cerebro. Las que están en cargo de evaluar lo adaptador de cualquier acto y las que calculan las consecuencias de los mismos.

Para la mayoría de las personas estas regiones funcionan bien. Pero cuando existen condiciones de desarrollo inmaduro, de ausencia de la capacidad de regulación estética, ética o moral, o cuando sus funciones se alteran con el uso de las drogas (el azúcar entre tantas), lo que resulta es que lo que se activa con el fin de lograr nuestro objetivo natural, no es natural porque nos causa embarazo (en el sentido más inconveniente) o nos hace engordar.

En sumario:

Ya pueden apreciar cómo la pornografía y la gastronomía son actividades de espejo. Y asimismo pueden ver cómo se usan los instintos como proceso, vía el uso del juicio que nos avalan los lóbulos prefrontales y como función, vía la respuesta desenfrenada del placer buscado por el placer mismo.

Seamos escrupulosos, como nos instan a ser nuestros cerebros de desarrollo más reciente, usando los aditamentos del conocimiento de la ciencia y la medicina, para que logremos vivir y adaptar mejor a las exigencias de nuestra existencia.


http://blogs.monografias.com/sistema-limbico-neurociencias/2010/01/30/abecedario-%E2%80%98s%E2%80%99-es-por-sexualidad-y-comer-proceso-y-funcion/

jueves

Teorías de la personalidad. Debajo de la máscara

1. Temas básicos: cómo aproximarse al estudio de las teorías de la personalidad

Una metáfora útil: la máscara y la persona debajo
Inicio del estudio de la personalidad: una nota personal
¿Una verdad o muchas perspectivas?
Las teorías de la personalidad como soluciones creativas a los problemas personales
¿Qué hay acerca de la psicología anormal?
¿La personología o la teoría de la personalidad?
Impacto de la cultura y la sociedad
Tres herramientas importantes para evaluar las teorías de la personalidad
Dimensiones adicionales de las teorías de la personalidad
Algunas palabras de bienvenida
Lecturas adicionales
Glosario

2. Sigmund Freud / Psicoanálisis: la evidencia clínica
Acerca del psicoanálisis clínico de Freud

Una acotación personal: ¿por qué estudiar las ideas de Freud?
La neurosis histérica de Bertha Pappenheim
“Nubes”: hipnosis autoinducida
La hipnosis y la histeria: de la patología a la cura
La señora Emmy von N.
Primer indicio en el descubrimiento de la asociación libre: Freud aprende a escuchar
El producto teórico de la terapia de la señora Emmy
La evolución del método: la señorita von R.
Segundo indicio para el método de asociación libre: la presión o técnica de concentración
El resultado teórico de la terapia de la señorita Ilona Weiss
Un indicio final para el método de asociación libre
La teorización continua de Freud sobre la hipnosis
Formación de compromiso: el significado de los síntomas
Los impulsos sexuales como la base del conflicto: orígenes de la hipótesis
La integridad de Freud cuestionada y el cuestionador cuestionado
Fuentes personales de las hipótesis: el autoanálisis de Freud
Desarrollo psicosexual: Edipo y Electra
El complejo de Edipo completo
Etapas psicosexuales: organización libidinal
Evaluación del psicoanálisis clínico
Resumen
Lecturas adicionales
Glosario

3. Sigmund Freud / Psicoanálisis: el modelo dinámico de la mente
Acerca del modelo de la mente de Freud

Los sueños como realización del deseo
Fuentes personales: los sueños del padre y la madre de Freud
Contenido manifiesto y latente de los sueños: la máscara
Cuatro procesos del trabajo del sueño
Estudio del sueño: producto teórico
El principio de realidad
Los significados del inconsciente en el psicoanálisis
Metapsicología de la represión
Las pulsiones del inconsciente
Características de las pulsiones
División dualista de los instintos: hambre frente a amor
Conducta más alá del principio de placer: la evidencia clínica
Reducción del principio del placer a una “tendencia” al placer
Revisión de la teoría de las pulsiones: Eros y muerte
El modelo estructural final de la mente
El ello
El yo
El superyó
Interacciones del ello, el yo y el superyó
Las nociones cambiantes de la angustia en Freud
Evaluación del psicoanálisis teórico
Resumen
Lecturas adicionales
Glosario

4. Alfred Adler / Psicología individual
La psicología individual de adler

Las dificultades de Adler en la niñez: enfermedad, rechazo y temor a la muerte
Desacuerdo entre Freud y Adler respecto al motivo humano fundamental
Las diferencias de Adler con Freud
Sobre la naturaleza humana: ¿Adler, el ingenuo optimista, o Freud, el realista pesimista?
De menos o más autoestima
Protesta masculina: no sólo para hombres
El interés social y los valores religiosos de Adler
Individualidad, interés social y estilo de vida: la idea de Vaihinger sobre el finalismo ficticio
Combinación de las ideas de Vaihinger con su propia teoría
La personalidad neurótica: exagerar en la búsqueda de la perfección
El interés social y las tareas de la vida
Individualidad, interés social y estilo de vida
Los primeros recuerdos como indicadores del estilo de vida
La posición ordinal en la familia como indicador del estilo de vida
Evaluación de Alfred Adler
Resumen
Lecturas adicionales
Glosario

5. Carl Gustav Jung / Psicología analítica
Acerca de la psicología analítica de Jung

Estudio experimental de asociaciones de palabras
Indicadores emocionales complejos
Descubrimiento de un caso de homicidio por negligencia criminal por medio de la prueba de asociación de palabras
El concepto de libido de Jung
Los principios de equivalencia y entropía
Aprender de la antigua mitología
¿Visionario y creativo o sólo loco?
Jung y Freud: de la admiración al resentimiento
Antecedentes filosóficos de Jung
Estructura de la psique: yo, inconsciente personal e inconsciente colectivo
Los arquetipos y sus orígenes
Arquetipos, cultura popular y sociedad
Tipos de actitud jungiana: Freud el extravertido y Adler el introvertido
Las funciones de la psique
Los tipos extravertidos
Los tipos introvertidos
El proceso de individuación
Desarrollo del yo: una visión teleológica de la vida
Evaluación de Carl Jung
Resumen
Lecturas adicionales
Glosario

6. Anna Freud / Abrir el alcance del psicoanálisis: Psicología del ego
Acerca de la psicología del yo

Justificación de la psicología del yo
Fuentes personales: de no ser deseada a volverse indispensable
Ampliación del ámbito del análisis: los problemas de los pequeños pacientes
Hacer al niño analizable: la fase de preparación
El análisis infantil: técnicas apropiadas
El producto teórico: nuevos significados para conceptos analíticos familiares
El yo se defiende a sí mismo: perfiles de dominio y vulnerabilidad
Una última palabra sobre Anna Freud
El legado de Anna Freud
Evaluación de los psicólogos psicoanalíticos del yo
Resumen
Lecturas adicionales
Glosario

7. Melanie Klein & D.W. Winnicott / La herencia psicoanalítica: Teoría de relaciones objeto
Acerca de las teorías de las relaciones objetales

Melanie Klein

¿Qué son las teorías psicoanalíticas de las relaciones objetales?
El psicoanálisis como pedagogía: la educación de Erich
El descubrimiento de Klein del “fantasma”
Desarrollo del mundo objeto
Sadismo infantil y el complejo de Edipo
Cómo resulta todo: la primera teoría del superyó de Klein
Angustia: primeras modificaciones de la teoría del desarrollo de Klein
Odio frente a culpa: reparación de los estragos del sadismo
Posiciones paranoicas y depresivas: la primera teoría de Klein
Posiciones maniaca u depresiva en la psicopatología adulta
Amor, culpa y reparación
Proyección + identificación= revivir la escisión
Reparación: el vínculo entre posiciones
Envidia y gratitud: el pecho siempre generoso, tolerante y abundante
Defensa contra la envidia: el más mortal de los pecados
Algunas fuentes personales de la visión de Klein del mundo del infante
Una última palabra sobre Melanie Klein

D.W Winnicott

Un analista infantil creativo y con sentido común
Psicoanálisis no convencional: el modelo de la consulta pediátrica
La teoría incial: la influencia kleiniana
Desarrollo primitivo de la personalidad: el estilo de Winnicott
Importancia en el ambiente: “no existe tal cosa como un bebe”
Exploración de cuestiones más profundas
Fuentes personales de la niñez de Winnicott
Una última palabra sobre D. W. Winnicott
Evaluación de la teoría de las relaciones objetales
Resumen
Lecturas adicionales
Glosario

8. Erik Homburger Erikson / Psicología del ego psicoanalítica: La centralidad de la identidad
Acerca de la psicología del yo de Erikson

Arquitecto de la identidad
Fuentes de la hipótesis de la identidad en la historia de vida
Fuentes clínicas de la hipótesis de la identidad: veteranos de guerra
Fuentes antropológicas de la hipótesis de identidad: los sioux oglala
La hipótesis de la identidad del yo y la teoría psicoanalítica
Desarrollo psicosocial: una secuencia epigenética
Exposición de la teoría epigenética de Erikson de la formación de la identidad
El ciclo de vida: ocho etapas del desarrollo humano
Adquisición de un sentido de confianza versus desconfianza: esperanza
Adquisición de un sentido de autonomía versus vergüenza y duda: voluntad
Adquisición de un sentido de iniciativa versus la culpa: propósito
Adquisición de un sentido de laboriosidad versus inferioridad: competencia
Adquisición de un sentido de identidad versus confusión de rol: fidelidad
Adquisición de un sentido de intimidad versus aislamiento: amor
Adquisición de un sentido de generatividad versus absorción en sí mismo (estancamiento): cuidado
Adquisición de integridad del yo versus desesperanza: sabiduría
Aplicación de la teoría de etapas de Erikson
Algunos comentarios finales sobre Erikson
Evaluación de Erik Erikson
Resumen
Lecturas adicionales
Glosario

9. Harry Stack Sullivan / Teoría interpersonal
Acerca de la teoría interpersonal de Sullivan

Tres modos de experiencia: prototáxico, paratáxico y sintáctico
El desarrollo de la personalidad: centrar la atención en lo interpersonal
Diferenciación del yo del universo
Fuentes personales del acento de Sullivan en las relaciones humanas
Personificaciones del yo: yo bueno, yo malo, no-yo
El sistema del yo: operaciones de seguridad
Falta de atención selectiva
Personificaciones yo-tú
Épocas del desarrollo: de la infancia a la adolescencia tardía
Evaluación de Harry Stack Sullivan
Resumen
Lecturas adicionales
Glosario

10. Karen Horney / Psicología social psicoanalítica
Acerca del enfoque psicoanalítico social de Horney

Angustiado en un mundo hostil
Necesidades y tendencias neuróticas
Fuentes personales de las hipótesis de angustia básica y hostilidad básica
Un caso ilustrativo: Clare, una hija no deseada
El yo despreciado, yo ideal y el yo real
El conflicto neurótico central: alineación del yo real
Estrategias interpersonales de afrontamiento: acercarse, ir en contra y alejarse de los otros
Soluciones auxiliares a los conflictos
Las modificaciones feministas de Horney a la teoría freudiana basadas en la cultura
Una última palabra sobre Karen Horney
Resumen
Lecturas adicionales
Glosario

11. Gordon W. Allport / Trato humanístico y teoría del yo
Acerca de la teoría humanista de los rasgos y el sí mismo de Allport

¿El joven Allport fue malentendido por el propio Freud?
“¿Cómo debería escribirse la historia de la vida psicológica?
Hacia una teoría de la personalidad
Fuentes personales del hincapié de Allport en la singularidad y la independencia
Personalidad: definición de Allport
Documentos personales: un enfoque ideográfico de la historia de vida
Un caso ilustrativo: el análisis de las cartas de Jenny Gove Masterson
Críticas y respuestas de Allport
“Reconsideración de los rasgos”: realismo heurístico
La personalidad madura y saludable
Autonomía funcional: la teoría de la motivación de Allport
Evaluación de Gordon Allport
Resumen
Lecturas adicionales
Glosario

12. Rollo May / Fenomenología existencial
Sobre la fenomenología existencial de Rollo May

Un joven solitario en la búsqueda de respuestas a preguntas profundas
Psicología fenomenológica existencial y psicoterapia
Contribuciones de la filosofía europea
Principios ontológicos: “la señora Hutchens”
El problema de la nada
Fuentes personales del existencialismo de May
Amor y voluntad
Cuatro formas de amar
Bondad y maldad
Voluntad
Libertad
Destino
Evaluación de Rollo May
Resumen
Lecturas adicionales
Glosario

13. Abraham Maslow & Carl Rogers / Teoría humanística de autoactualización
Acerca de la psicología humanista de Maslow y Rogers

Abraham Maslow

La personalidad saludable y la lucha por la autorrealización total
El origen del interés de Maslow en la salud psicológica
Fuentes personales de la hipótesis; “en búsqueda de los ángeles”
Características de las personas autorrealizadas
Aprendizaje de las principales figuras
La jerarquía de las necesidades: de la carencia crecimiento de la motivación y la autorrealización
Experiencias cumbre como estados intensos momentáneos del potencial total delo individuo
Más allá de la autorrealización: valores B
Psicología humanista: la tercera fuerza
Hacia un punto de vida transpersonal

Carl Rogers

Presagio
La teoría de la personalidad y de la conducta según Rogers
El psicoterapeuta como facilitador de la autorrealización
Desarrollo del punto de vista no directivo
Fuentes personales de la importancia que Rogers dio a la libertad y autoestima
Primera propuesta no directiva: demasiada libertad
Terapia centrada en el cliente: comprensión empática
Terapia de la experiencia: las condiciones del cambio de personalidad
Cambios en la personalidad provocados por la relación terapéutica
La persona plenamente funcional: salud mental ideal
Modelo de desarrollo de Rogers
La importancia de la aprobación
Incongruencia entre el sí mismo y la experiencia
Desorganización de la personalidad
Críticas al enfoque de Rogers
Funcionamiento del concepto de sí mismo: metodología Q
Evaluación de Abraham Maslow y Carl Rogers
Resumen
Lecturas adicionales
Glosario

14. George A. Kelly / Teoría del constructo personal
Acerca de la teoría del constructo personal de George A: Kelly

Descubrir los constructos de personalidad de la persona
Formato de cuadrícula del test REP: una teoría propia de la personalidad
Kelly: el ingenioso novador de la psicología
Cada persona es un científico
Postulado fundamental de Kelly y 11 corolarios
Corolarios de construcción e individualidad: la persona como proceso
Jerarquía de la experiencia: corolarios de organización y dicotomía
Corolarios de elección, rango (alcance) y experiencia: limitaciones en la anticipación
Corolarios de modulación y fragmentación: variación frente a estabilidad
Corolarios de comunidad y sociabilidad: experiencia compartida
De nueva cuenta la metáfora de la máscara
El ciclo CPC: circunspección, prioridad y control/elección
Algunas variables tradicionales de la personalidad reestructuradas por Kelly
Evaluación de la teoría del constructo personal de Kelly
Acerca de la teoría cognitivo-social

15. Albert Bandura / Teoría cognitiva social
Acerca de la teoría cognitivo-social

Malinterpretado como conductista
Acerca de la vida de Bandura
Fases del desarrollo de la autoeficacia
Activación selectiva de los autocontroles
Modelo de Bandura de la ansiedad y la represión
¿El azar juega un papel en la vida?
Las teorías de Bandura y el mundo actual
Evaluación del enfoque de Bandura
Resumen
Lecturas adicionales
Glosario

16. Hans Eysenck/Tipología de fundamento biológico
Acerca de la tipología con bases biológicas de Eysenck

El psicólogo investigador y científico inconforme
Fuentes de independencia intelectual en la niñez de Eysenck
Primeras investigaciones descriptivas: introversión-extraversión y neuroticismo
Antecedentes históricos de las dimensiones de introversión-extraversión
Los perros de Pavlov: temperamentos de excitación-inhibición
Teoría de la pulsión de Hull: diferencias individuales en el desempeño
Diferencias individuales en la tipología de Eysenck
La activación y el sistema de activación reticular ascendente (SARA)
Transformación de la excitación-inhibición en conceptos de activación
Una prueba directa de la teoría de la activación: fármacos estimulantes y depresivos
Adquisición de la neurosis: la socialización de los introvertidos y extravertidos
Psicoticismo: reconsideración del diagnóstico psiquiátrico
Psicoticismo: delincuencia y genética
Los cinco grandes: un modelo basado en el análisis factorial
Evaluación de la tipología de Eysenck
Resumen
Lecturas adicionales
Glosario

17. Edward O. Wilson / Psicología Evolutiva
Acerca de psicología evolutiva

Las raíces de un naturalista
El encuentro con Lorenz y sus ideas
La teoría de Darwin (y de Wallace) de la selección natural
El encuentro de Wilson con las ideas de Hamilton
De las sociedades de insectos a la sociobiología y la naturaleza humana
Conceptos evolutivos en las teorías clásicas de la personalidad
Otros desarrollos en el pensamiento de la psicología evolutiva
La naturaleza humana sí existe
Psicología evolutiva desde una perspectiva más amplia y objetiva
Algunas ideas erróneas acerca de la psicología evolutiva
¿Cómo podría proceder un psicólogo evolutivo?
Un ejemplo real, no de retrodicción sino de predicción
La psicología evolutiva y la psicopatología
Comentarios finales sobre la psicología evolutiva
Resumen
Lecturas adicionales
Glosario

Bibliografía
Créditos
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